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PARTO DE LAIA
21/9/2009
A finales de agosto, a través de una ecografía vimos que la niña estaba en posición podálica. Era la semana 35, por lo que aún había esperanzas de que se diera la vuelta. A partir de entonces, hice de todo para ayudar a que se situara en posición cefálica: nadar, ponerme a cuatro gatas, fregar el suelo de rodillas, ejercicios que encontré por internet, sentarme en una silla “ergonómica”… pero nada resultó, a las 39 semanas Laia seguía de nalgas. Me abrumaba la idea de tener que someterme a una cesárea, pero en el Hospital de Sant Pau me dijeron que el hecho de que estuviera de nalgas no significaba cesárea de forma inevitable, puesto que yo ya había parido una vez y eso demostraba que el bebé podía pasar por mi pelvis. Además, vieron que ni el cráneo de la niña ni toda ella eran muy grandes para poner en riesgo el éxito del parto. Era cuestión de esperar el momento del parto y, a través de una ecografía, valorar si se podía intentar el parto vaginal o las condiciones (posición de la cabeza, colocación de las extremidades, tamaño de la cabeza, peso total de la niña) lo hacían arriesgado y por lo tanto, sería mejor una cesárea. Un lunes por la noche tuve contracciones desde las 12.00. A las 4.00 fuimos al hospital, ya que, aunque no eran fuertes, se repetían cada 5 minutos. Me pusieron los monitores y a las 6.00 las contracciones cesaron, por lo que nos fuimos a casa. El resto de la semana fui teniendo contracciones débiles de forma esporádica. El viernes, desde primera hora de la mañana empezaron las contracciones de nuevo débiles, pero se repetían cada 5 minutos. Las sentí durante todo el día. A las 20.30 sentí la primera contracción fuerte. Estaba en casa de mi madre y decidimos irnos. En la calle ya no podía caminar mientras tenía una contracción, así que fuimos a casa a recoger la canastilla, cogimos un taxi y fuimos al hospital. Pasé a la consulta sin esperar que en recepción tramitaran mi documentación. En la consulta la ginecológa realizó una ecografía y nos dijo que había que decidirse entre cesárea o parto, que ella veía favorable el parto, pero que siempre existía el riesgo de que la cabeza quedara atascada, en cuyo caso la intentarían sacar con fórceps, que a su vez entrañaba riesgo de sufrimiento fetal. Y que la cesárea no entrañaba riesgo casi para el bebé, pero podrían lesionarme intestinos, vejiga o útero, además de los riesgos de cualquier otra intervención quirúrgica. Me dijo que ella veía que avanzaba muy bien, que todo se desarrollaba muy rápidamente y que creía que las condiciones eran favorables para realizar un parto, excepto por el tamaño del cráneo, que estaba en los límites de lo aconsejable. Me advirtió que tenía que decidirme rápidamente, pues si rompía aguas no habría más posibilidad que parto. Laia decidió por nosotros, pues cuando la doctora salió por la puerta, rompí aguas y empezaron las ganas de empujar. A partir de entonces, todo sucedió muy rápido: la ginecóloga volvió y tocó, dijo que la niña estaba aquí en un minuto y medio y solicitó que preparan una sala de partos tipo “tal”, le dijeron que estaban ocupadas; ella dijo que preparan la consulta rápidamente, alguien le dijo que sacaban a la de la sala “tal”. Entre varias me ayudaron a ir a la sala, vi como sacaban a la otra chica en la camilla, como limpiaban la sala, entraron una cama para mi, me ayudaron a subir, me quitaron la ropa, me pusieron un camisón y una vía. Entretanto, yo seguía con contracciones fuertes y empujaba, era algo que casi no podía controlar. A la sala empezó a entrar gente con batas blancas y batas verdes, supongo que venían a ver algo poco habitual: un parto de nalgas. No hubo tiempo para epidurales. Una vez subida a la cama en seguida salieron las piernas y seguidamente la cabeza… todo fue muy rápido. A las 20.30 tuve la primera contracción fuerte, a las 21.30 rompí aguas y Laia nacía en perfecto estado a las 21.45. Cuando me bajaban, alguien se percató de un detalle y dijo “mira, si aún llevas los zapatos puestos, has parido como toda una señora”.


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Parto de nalgas, todo lo que debería saber
Información y testimonios sobre la presentación y el parto de nalgas.

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